miércoles, 17 de enero de 2018

Nuevo e print Transhumanismo. La proyección de la miseria.

Aquí pongo el enlace a un nuevo eprint gomezdaviliano:
http://eprints.ucm.es/46074/

Programa actualizado.


Seminario internacional: cuidados paliativos y sociales vs. eutanasia
Congreso de los Diputados de España (sala Ernest Lluch)
Madrid
26 enero 2018

Justificación

En los últimos años hemos visto otra manifestación de la “cultura del descarte” [1] en la legalización en algunos países de la eutanasia y/o del suicidio asistido. A día de hoy, la eutanasia y el suicidio asistido se encuentran legalizadas en Holanda (2002), Luxemburgo (2009) y Canadá (2016). La eutanasia es legal en Bélgica (2002) y en Colombia desde 2015. Suiza (1942), Alemania (2015) y algunos estados de EE.UU. (California, Oregón, Washington, Colorado, Vermont y Montana, y el Distrito de Columbia) han legalizado el suicidio asistido[2] [3]. En México (2008)  y en Uruguay (2009)[4] se han adoptado leyes que permiten que a un enfermo en fase terminal se le retire el tratamiento médico que podría prolongarle la vida. En el caso de Uruguay la facultad se extiende al cónyuge o familiar cuando el paciente no es capaz de tomar sus propias decisiones médicas. En Finlandia, España, Portugal e Italia la cuestión avanza dentro de los parlamentos de cada país.[5]

Pero lejos de regular de cerca unos casos límite para pacientes en fase terminal bajo controles estrictos, estas legalizaciones han abierto la puerta a que pacientes en supuestos no contemplados por la ley pidan y se les administre una “muerte digna”. En Bélgica (2014) se ha llegado a extender a niños con enfermedades en fase terminal. Expertos de los países afectados explican que estas leyes nunca vienen solas: crean su propia dinámica y piden una mayor liberalización de la práctica, y que lejos de limitar la demanda, la generan, y la opción de morir “eutanasiado” viene a ser la forma de morir por defecto[6].

“El problema verdadero es que la ley no ofrece los suficientes mecanismos de apoyo a la vida”[7].

 Ante este panorama mundial, y la inminencia de debates parlamentarios en algunos países, les invitamos a la jornada “Seminario internacional: cuidados paliativos y sociales vs. eutanasia”, que tendrá lugar en el Congreso de los diputados de España el 26 de enero de 2018, y que reunirá a políticos, legisladores, expertos y sociedad civil de diversos países para debatir sobre este apremiante reto de nuestra sociedad.

Organizado por         Federación Europea One of Us, Political Network for Values, Fundación Valores y Sociedad, Asociación Familia y Dignidad Humana y Fundación Jérôme Lejeune España

Borrador de programa

9:00          Registro
9:30          Apertura por Jaime Mayor Oreja, Presidente, Fundación Valores y Sociedad, y Carlos Salvador, Diputado del Congreso de España por Navarra (UPN)

Mesa 1: Diagnóstico internacional.
Sophia Kuby, Directora de EU Advocacy, ADF International (Bélgica)
Presentación de la campaña “Affirming Dignity” y proyección del vídeo de ADF International
José Miguel Serrano Ruiz Calderón, Miembro del Comité de Bioética de España,  Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Académico de la Academia Vaticana para la Vida. (España)

10:45       Mesa 2: Experiencias directas tras la legalización de la eutanasia. Lo que prometía la ley comparado con la realidad. Los abusos en su implementación.
                    Moderada por Luis Peral Guerra, Secretario de Familia y Dignidad Humana
Gayle Atteberry, ex-Directora Ejecutiva, Oregon Right to Life (EE.UU.)
Carine Brochier, Miembro Consejo de Administración, Institut Européen de Bioéthique (Bélgica)
Garnett Genuis, Miembro del Parlamento de Canadá, Partido Conservador (Canadá)
María Del Rosario Guerra, Senadora (Colombia)
Henk Reitsema, Administrador L’Abri International, Euthanasia Prevention Coalition (Holanda)

12:30       Buffet frío

13:30       Mesa 3: Las experiencias de Francia, Italia, Portugal, España, Reino Unido frente a la “cultura del descarte”
Moderada por Mónica López Barahona, Presidenta, Fundación Jérôme Lejeune España (España)
Juliet Marlow, Comunicación y medios, Not Dead Yet UK (Reino Unido)
Gian Luigi Gigli, Diputado de la República Italiana, Presidente del Movimiento Por la Vida Italiano (MPV) (Italia) - TBC
Ricardo Augustus Guerreiro Baptista Leite, Diputado de la Asamblea de la República (PSD) (Portugal) - TBC
Caroline Roux, Directora, VITA International (Francia)
Carlos Salvador, Diputado del Congreso de España por Navarra (UPN)(España)

15:00       Mesa 4: Los buenos cuidados paliativos ¿hacen obsoleta la eutanasia? Las medidas que debe contemplar la ley. Cuando no se puede “curar”, sigue siendo necesario “cuidar”. Proteger la vida de los discapacitados y enfermos en fase no terminal, y la objeción de conciencia.
Moderada por Dr. Jacinto Bátiz, Jefe del Área de Cuidados del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y Secretario de la Comisión Central de Deontología (CCD) de la Organización Médica Colegial (OMC)
Dr. Benoit Beuselinck, Oncólogo en los Hospitales Universitarios de Lovaina (Bélgica) - TBC
Dr. Carlos Centeno Cortés, Director de la Unidad de Medicina Paliativa y Especialista en Oncología Radioterápica, Clínica Universidad de Navarra (España)
José Antonio Díez, jurista, especialista en cuidados paliativos y objeción de conciencia, ANDOC (España)
Regina Plañiol, Portavoz de Sanidad del PP en la Asamblea de Madrid (España)
Jean-Frédéric Poisson, Presidente del Partido Cristiano-Demócrata (PCD) (France) - TBC

16:30       Clausura por José Ramón García Hernández, Diputado del Congreso de España por Ávila (PP) y Lourdes Méndez Monasterio, Presidenta, Asociación Familia y Dignidad Humana



[1] Papa Francisco, Federación Mundial de Asociaciones de Médicos Católicos, 20 de septiembre de 2013.
[2] “WASHPO: Legalizing Assisted Suicide Has Stalled at Every Level”, Oct. 24, 2017, https://patientsrightsaction.org/washpo-legalizing-assisted-suicide-has-stalled-at-every-level/
[3] Alexandra Thompson & Sophia Kuby, “The Legalization of Euthanasia and Assisted Suicide: An inevitable slippery slope”, ADF International (p.2).
[5] Ídem
[6] Prof. Theo Boer en “Euthanasia documentary – English”, https://www.youtube.com/watch?v=r7ME2HKsUd4, ADF International.
[7] Ídem.

martes, 16 de enero de 2018

Seminario eutanasia Congreso de los Diputados.

Aqui está el enlace al programa y a la inscripción obligatoria para al seminario del día 26.


Enlace al programa.https://www.dropbox.com/s/2c20t9qwfep2qto/20_12_2017%20Programa%20y%20Justificaci%C3%B3n%20eutanasia.pdf?dl=0

Enlace a la inscripción.

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScVe13XfU5vDdMrZzG_FS4x7kd8Kd-enUfIZ7YJYZdy1e49Fg/viewform


Seminario internacional: cuidados paliativos y sociales vs. eutanasia Congreso de los Diputados de España (sala Ernest Lluch) Madrid 26 enero 2018 Justificación En los últimos años hemos visto otra manifestación de la “cultura del descarte” 1 en la legalización en algunos países de la eutanasia y/o del suicidio asistido. A día de hoy, la eutanasia y el suicidio asistido se encuentran legalizadas en Holanda (2002), Luxemburgo (2009) y Canadá (2016). La eutanasia es legal en Bélgica (2002) y en Colombia desde 2015. Suiza (1942), Alemania (2015) y algunos estados de EE.UU. (California, Oregón, Washington, Colorado, Vermont y Montana, y el Distrito de Columbia) han legalizado el suicidio asistido2 3. En México (2008) y en Uruguay (2009)4 se han adoptado leyes que permiten que a un enfermo en fase terminal se le retire el tratamiento médico que podría prolongarle la vida. En el caso de Uruguay la facultad se extiende al cónyuge o familiar cuando el paciente no es capaz de tomar sus propias decisiones médicas. En Finlandia, España, Portugal e Italia la cuestión avanza dentro de los parlamentos de cada país.5 Pero lejos de regular de cerca unos casos límite para pacientes en fase terminal bajo controles estrictos, estas legalizaciones han abierto la puerta a que pacientes en supuestos no contemplados por la ley pidan y se les administre una “muerte digna”. En Bélgica (2014) se ha llegado a extender a niños con enfermedades en fase terminal. Expertos de los países afectados explican que estas leyes nunca vienen solas: crean su propia dinámica y piden una mayor liberalización de la práctica, y que lejos de limitar la demanda, la generan, y la opción de morir “eutanasiado” viene a ser la forma de morir por defecto6. “El problema verdadero es que la ley no ofrece los suficientes mecanismos de apoyo a la vida”7. Ante este panorama mundial, y la inminencia de debates parlamentarios en algunos países, les invitamos a la jornada “Seminario internacional: cuidados paliativos y sociales vs. eutanasia”, que tendrá lugar en el Congreso de los diputados de España el 26 de enero de 2018, y que reunirá a políticos, legisladores, expertos y sociedad civil de diversos países para debatir sobre este apremiante reto de nuestra sociedad. Organizado por Federación Europea One of Us, Political Network for Values, Fundación Valores y Sociedad, Asociación Familia y Dignidad Humana y Fundación Jérôme Lejeune España 1 Papa Francisco, Federación Mundial de Asociaciones de Médicos Católicos, 20 de septiembre de 2013. 2 “WASHPO: Legalizing Assisted Suicide Has Stalled at Every Level”, Oct. 24, 2017, https://patientsrightsaction.org/washpo-legalizing-assisted-suicide-has-stalled-at-every-level/ 3 Alexandra Thompson & Sophia Kuby, “The Legalization of Euthanasia and Assisted Suicide: An inevitable slippery slope”, ADF International (p.2). 4 http://www.lifenews.com/2009/03/19/bio-2800/ 5 Ídem 6 Prof. Theo Boer en “Euthanasia documentary – English”, https://www.youtube.com/watch?v=r7ME2HKsUd4, ADF International. 7 Ídem. Borrador de programa 9:00 Registro 9:30 Apertura por Jaime Mayor Oreja, Presidente, Fundación Valores y Sociedad, y Carlos Salvador, Diputado del Congreso de España por Navarra (UPN) Panel 1: Diagnóstico internacional. Sophia Kuby, Directora de EU Advocacy, ADF International (Bélgica) Presentación de la campaña “Affirming Dignity” y proyección del vídeo de ADF International José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, Catedrático acreditado en Filosofía del Derecho, Universidad Complutense de Madrid (España) 10:45 Panel 2: Experiencias directas tras la legalización de la eutanasia. Lo que prometía la ley comparado con la realidad. Los abusos en su implementación. Moderada por Luis Peral Guerra, Secretario de Familia y Dignidad Humana Gayle Atteberry, ex-Directora Ejecutiva, Oregon Right to Life (EE.UU.) Carine Brochier, Miembro Consejo de Administración, Institut Européen de Bioéthique (Bélgica) Garnett Genuis, Miembro del Parlamento de Canadá, Partido Conservador (Canadá) María Del Rosario Guerra, Senadora (Colombia) Henk Reitsema, Administrador L’Abri International, Euthanasia Prevention Coalition (Holanda) 12:30 Buffet frío 13:30 Panel 3: Las experiencias de Francia, Italia, Portugal, España, Reino Unido frente a la “cultura del descarte” Moderada por Mónica López Barahona, Presidenta, Fundación Jérôme Lejeune España (España) Juliet Marlow, Comunicación y medios, Not Dead Yet UK (Reino Unido) Luca Volonté, Fundador de la Fundación Novae Terrae (Italia) Ricardo Augustus Guerreiro Baptista Leite, Diputado de la Asamblea de la República (PSD) (Portugal) - TBC Caroline Roux, Directora, VITA International (Francia) Carlos Salvador, Diputado del Congreso de España por Navarra (UPN)(España) 15:00 Panel 4: Los buenos cuidados paliativos ¿hacen obsoleta la eutanasia? Las medidas que debe contemplar la ley. Cuando no se puede “curar”, sigue siendo necesario “cuidar”. Proteger la vida de los discapacitados y enfermos en fase no terminal, y la objeción de conciencia. Moderada por Dr. Jacinto Bátiz, Jefe del Área de Cuidados del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y Secretario de la Comisión Central de Deontología (CCD) de la Organización Médica Colegial (OMC) Benoit Beuselinck, M.D., Oncólogo en los Hospitales Universitarios KU Leuven (Bélgica) Dr. Carlos Centeno Cortés, Director de la Unidad de Medicina Paliativa y Especialista en Oncología Radioterápica, Clínica Universidad de Navarra (España) José Antonio Díez, jurista, especialista en cuidados paliativos y objeción de conciencia, ANDOC (España) Regina Plañiol, Portavoz de Sanidad del PP en la Asamblea de Madrid (España) Jean-Frédéric Poisson, Presidente del Partido Cristiano-Demócrata (PCD) (France) - TBC 16:30 Clausura por José Ramón García Hernández, Diputado del Congreso de España por Ávila (PP) y Lourdes Méndez Monasterio, Presidenta, Asociación Familia y Dignidad Humana



Estadísticas eprints complutense

Pongo la estadística de hoy de los 10 primeros autores en eprints complutense.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Estado Español.

Este país es un término en origen despreciativo, que niega el nombre a la que rimbombantemente se llamaba "madre patria". En cambio, Estado Español, el término con el que los separatas se refieren a España tiene una connotación positiva en su origen.
era de cuando no había nada fuera del estado o contra el estado. Y el Caudillo se llamó tras la institucionalización Jefe del Estado. Su Excelencia el Jefe del Estado. Pasados los años quedaba mejor que el superlativo Generalísimo que siempre chirría en los oídos.
Como no eramos ni Reino con Rey ni República nos quedamos con Estado.
Los separatas lo aprovecharon para llamar estatal a todo lo que en circunstancias normales debería llamarse nacional y así la persistencia de unos y la cobardía de otros nos ha llevado a que en vez de un Instituto Nacional de Meteorología tengamos una Agencia Estatal.
La cosa tiene su gracia. En última instancia los separatas lo único que quieren es un Estado. Es su aspiración máxima, el objeto de todos sus anhelos. Por eso referirse a España como "solo un Estado" debería tener lectura psiquiatrica. Nos deberían tratar con mas respeto, nosotros desde hace quinientos años tenemos lo que ellos nunca han tenido, digan lo que digan, y el nuestro en su realidad es bastante mas decente que el suyo en sus sueños.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Posible errata en cita de Gómez Dávila en traducción de Martin Mosebach.

La excelente edición de Los demonios de Heimito von Doderer de la editoria El Acantilado recoge el prólogo de Martin Mosebach,  uno de los grandes gomezdavilianos. En el mismo cita a Gómez Dávila, la traducción al español del alemán pone: "la literatura  moderna, esta gigantesca audacia reaccionaria". Yo en los escolios sólo he encontrado "La literatura moderna: esa colosal empresa reaccionaria" Está en Escolios I. No se si en Notas puede haber un texto similar pero parece más bien un desviación de la doble traducción.
Pero hay otra mucho peor, no atribuible al traductor pues Mosebach afirma, y no sabemos de donde lo saca que "no leyó a Doderer pero ¿no es como si estuviera hablando de él?" Pero en el inventario alfa de la biblioteca Gómezdaviliana no sólo está Los demonios de Dorerer sino tres obras más del autor. Es decir es casi seguro que Gómez Dávila había leído prácticamente todo lo relevante del autor austriaco.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Este país, otro paso en el homicidio.

La cosa viene de lejos. Supongo que de los sesenta. Aunque yo lo encontré en los 70 del siglo pasado, y se incorporó a mi lenguaje, de tal forma, que lo dije en una intervención desde el reloj en la Facultad. Y Curro me echó una bronca, que fue el hacerme caer en la cuenta de hasta que punto se había borrado el nombre de España de nuestro vocabulario.
Salvo para fandangos y alegrías, como en la canción imitadora de la italiana de la Guerra Civil, y la propaganda en el extranjero, "España es diferente", España se había ido totalmente del vocabulario.
Tony Leblanc había dado las últimas boqueadas con "Cántame un pasodoble español".
Pudo pensarse que esta reducción era para bien, después del hartazgo de "españolear" que  habían dado folkcloricos y folkcloricas y el servicio de Propaganda del Movimiento. Pero la reacción fue tan sostenida que no puede pensarse que fuese espontánea. A partir de los sesenta España pasó a llamarse "Este país" en el lenguaje de todo progre que se preciase, es decir, de casi todo el mundo.
Podemos perdonar a mucho progre de los sesenta, al fín y al cabo ahora constituyen lo mas granado de la tardía y estéril reacción españolista, pero no podemos perdonar la contumacia en el error que aqueja a tantos.
Antes de su ruina pudo pensarse que "este país" era una imposición del ahora decadente diario "El país" que se quedaba así con la patente de todo lo que se pudiese decir correctamente entre nosotros. Pero yo creo que no, es mas bien la prueba de un desapego y un abandono. Es también indudablemente un síntoma de imbecilidad.
"Este país" siempre se decía para criticar. En "este país" no se puede pisar el césped, no como en Inglaterra, clamaba el bobo poco versado en condiciones  climatológicas. Incluso mi abuelo, que era progre pero no tonto, me aseveraba que en Inglaterra la leche era muy barata no como en "este país". Tuve que ir ya con catorce años para ver lo cara que era en cambio la fruta y que eso también tenía que ver con circunstancias no atribuibles ni a Franco ni a "este país."
Por supuesto los separatas endurecieron la prohibición del nombre de España, usando otros términos. Pero eso es otra entrada.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los usos de los Comités de Bioética. Intervención en la UPV.

La función de los Comités de Bioética especializados.


Debo empezar mi intervención agradeciendo a la Catedra Genoma Humano y especialmente a su titular Carlos Romeo Casabona, con quien estoy presente en el Comité de Bioética de España y en la Comisión de Garantías para la donación y utilización  de células y tejidos humanos por  su invitación a este Congreso, y especialmente a esta Mesa sobre la función de los comités. Me encuentro con buenos amigos, aunque un poco cohibido pues aquí hay personas que han pertenecido a comités de Bioética mucho más tiempo que yo y lo que es más significativo aún es muy posible que le hayan encontrado más sentido a la función de los comités bioéticos de la que yo he sacado en estos años.
Se recomienda empezar este tipo de intervenciones con una anécdota y encontrándome en Bilbao parece conveniente comenzar por la mención al bilbaíno más universal, Miguel de Unamuno. Y vienen las anécdotas a cuenta respecto a las posibles ventajas del diálogo que se produce en los Comités. Cuenta Ramón Gómez de la Serna que cuando Unamuno visitaba la Revista de Occidente, Ortega se retiraba a un despacho del fondo, sin participar en la habitual tertulia, pues no soportaba el inevitable monologo en el que se convertía cualquiera de las intervenciones del que para mí, y para muchos otros, es el escritor español más relevante de su generación. ,Por otra parte Corpus Barga en su crónicas literarias al mencionar la relación en el Paris exiliado entre Vicente Blasco Ibáñez y Unamuno hace dos comentarios sarcásticos y geniales sobre nuestro autor. En uno afirma que “el tema que monologaba Unamuno aquella tarde era el de la envidia española” y mas adelante vuelve a calificar esa actitud tan extendida “Unamuno sumido en su monólogo exterior”.
Ya Nicolás Gómez Dávila advertía sobre los diálogos de tono académico como los que se podrían producir en unos comités de bioética deliberativos. Con dureza nos previene: “El hombre no se comunica con otro hombre sino cuando el uno escribe en su soledad y el otro lo lee en la suya.
Las conversaciones son o diversión, o estafa, o esgrima.”
Si a la duda sobre la función de los comités de todo tipo de comités dedicados al monólogo constructivo, se une la duda sobre la propia función de la bioética comprenderán que no sólo para justificar la existencia de tantos comités bioéticos sino también para justificar la presencia en los mismos del escéptico, hay que realizar un notable esfuerzo.
En efecto, en una forma radical,  las dudas pueden establecerse sobre la propia bioética, como en su momento hizo el presidente del comité de Bioética presidencial estadounidense Leon Kass. En un conocido párrafo, para mi muy revelador de lo que ha sido la bioética, el cirujano y filósofo León Kass denunciaba la función complaciente de la bioética, que era con toda probabilidad  el papel más relevante que había cumplido la nueva disciplina.
Por un lado la bioética y los bioéticos se habían convertido en los justificadores de la acción tecnológica sobre el hombre, de su reducción a puro objeto manipulable, por mucho que se adobe esta reducción, muy señalada en campos como la reproducción humana, con términos que le dan contenido ético como dignidad, inalterable, límites éticos y el conjunto de usos de la neolengua alejadores de la imagen real sobre el que nos prevenía Orwell. La función complaciente consistiría en la progresiva justificación de la nueva intervención técnica, dando eso sí la apariencia de que se establecían límites éticos, aunque estos se redujesen a un no-límite bien fuese por la no posibilidad técnica aún de la práctica, recuérdese todo el debate sobre clonación reproductiva, bien fuese por su completa inutilidad, o por la falta de objeto o de rentabilidad. Ciertamente la reflexión bioética, más aún en los comités, no puede reducirse a una función puramente sancionatoria de lo que ocurre, pues entonces se volverá inútil, y sobrarán los bioéticos, como empieza a ocurrir en los comités eutanásicos holandeses, pero tampoco se pueden poner tan impertinentes como para hacer lo que el propio Kass denominaba “hundir el barco”.
Como Kass siguió tras este escrito participando con entusiasmo en los debates bioéticos y además presidió el comité de bioética presidencial norteamericano puede ser útil volver a su justificación, en este caso autojustificación.
Volvamos de nuevo con Gómez Dávila para trazar un cierto paralelismo de hombre escéptico no muy dado a la apología, aunque esa actitud no sea aplicable plenamente a Kass. Si se duda de la posibilidad de convencer, es relativamente difícil justificar el oficio de escribir, al menos en ciertas materias. Gómez Dávila lo explica desde la necesidad de aclararse, en sus términos, de alcanzar la lucidez:
Al que pregunte con angustia qué toca hacer hoy, contestemos con probidad que hoy sólo cabe una lucidez impotente.

Pensar escribiendo no es mala fórmula para aclararse, para definir lo que se piensa y por qué no para contrastar ante el papel si aquello que se nos ha ocurrido es una pura tontería.
Esta aclaración de lo que se piensa, no necesariamente por uno sólo nisiquiera por quienes están presentes en un determinado comité sino sobre todo lo más relevante que esta en el debate sobre una práctica o una técnica determinada es, a juicio de Kass, la función del Comité Asesor.
No es mala idea pues evita una de las trampas en las que podemos caer que es la trampa del consenso.
El consenso tuvo su fama entre nosotros, fama luego rota por el agotamiento de la idea, o si se quiere por un cierto aburrimiento de la vigencia de la misma. Lo dijo en cierto modo en autor colombiano que citábamos, los hijos nunca perdonan a los escritores que leyeron sus padres. El consenso es bueno en muchos casos para legislar y no es malo para ver los puntos de acuerdo de quienes participan en una discusión. Por supuesto tiene también su peligro. Que es lo que lo ha desacraditado. La reducción de aristas, la referencia a un mínimo común denominador que se parece mucho no al término medio aristotélico sino a lo que el estagirita denunciaba, el punto medio entre el vicio y la virtud.
Por el contrario la propuesta  de Kass acerca de las funciones de los comités  busca aclarar todo lo relevante que se está diciendo en la discusión pública para la decisión sea del Gobierno, sea del legislador. Kass parece aceptar la no traducción de unos argumentos a otros, en la línea que tan bien ha definido MacIntyre. Pero entiende que la exposición honesta, completa, discutida es muy clarificadora y funciona incluso en una sociedad de tradiciones incompatibles, que es como define la multiculturalidad o el pluralismo.
Sin querer alargarme sobre los Comités que podríamos denominar generales y teniendo en cuenta que sobre el Comité de Bioética de España hablará Fidel Cadena, debo decir que mi experiencia en los mismos es gratificante.
Por supuesto no sé si este hecho es relevante. En efecto la constitución de Comités nacionales de Bioética para que sus integrantes tengan una gran experiencia, encuentren sujetos que les aporten mucho en la materia bioética o se vean enriquecidos por el intercambio de pareceres no parece muy justificada desde una óptica productivista, sin embargo, debo decir que si tuvo su justificación práctica en el pasado, cuando, por ejemplo, las Reales Academias aparte de servir para gratificar a unos y humillar a otros, tenían como justificación precisamente el enriquecimiento cultural del debate en las mismas, que a su vez creaba lo que se consideraba en las épocas ilustradas y luego burguesas, un bien.
La discusión obliga a poner los propios argumentos en claro, de una forma diversa al permanente monologo exterior sobre el que ironizaban acerca de Unamuno, es un poner en claro esperando el debate público ciertamente, pero sobre todo la inmediata y cercana conversación.
Hay Comités como el italiano, que aún cuando producen posturas mayoritarias procuran integrar en el informe también las que han quedado en minoría, no en forma de voto particular sino como parte integrante del informe clarificador. Esto ha creado también sus debates cuando alguno ha visto reflejada su postura de forma imprecisa. Pero en nuestro sistema de actas este problema admite soluciones.
Desde el siglo XIX, especialmente por la aportación de Nietzsche, pero aún antes, al menos desde los textos de Tucídides sabemos que la referencia a la ética no es que pueda sino suele encubrir fuertes intereses. De esta forma, una explosión ética o de comités éticos puede, por un lado, constituir una súbita movilización de intereses, un convencimiento al otro que oculte la voluntad de poder, que en nuestro siglo es la capacidad de movilizar al consumidor, generando necesidades, que además por razón de la crisis ecológica se presentan como no-necesidades o superación de necesidades.
Si el riesgo está siempre presente, debo decir que mi experiencia en los Comités generales, de reflexión genérica sobre leyes o documentos, es positiva. O peco de ingenuidad o en los comités he podido ver alguna insistencia excesiva en el propio trabajo anterior o no referenciado, o un mantener la propia posición en cuanto es propia y publicada, pero en general con honestidad intelectual, una honestidad mucho mayor a la que suele encontrarse no sólo en la discusión política sino incluso en el debate académico incluso dentro de determinadas escuelas.
Puede que el sistema actual, de ética oficial recreada en los órganos públicos, invirtiendo el viejo axioma que constituyó en su momento la burguesa  por ciudadana distinción entre moral y derecho, en base a la exterioridad e interioridad, y al origen legal del uno frente al racional y social de la otra, necesite los comités. Ciertamente el cambio dirigido, con la inclusión de los nuevos modos de movilización del siglo veinte puede caer en la tentación de acelerar los cambios sociales e imponerlos, siempre claro está, en defensa de algún derecho natural o no, o de alguna liberación justificada. Pero el comité en su discusión de expertos tiende a problematizar los casos, a dar voces a opiniones que no están interesadas en la movilización, a expresar sinceridades en vez de cálculos políticos.
En las discusiones de los comités, en sus informes y en las opiniones que manifiesta cabe el matiz. De de esta forma, si la regulación de la ética desde los organismos públicos ha producido la explosión de comités es también justo observar que los comités, al menos los nacionales, debido a la forma de selección de sus miembros y a los métodos de trabajo, no han sido plenamente útiles si por utilidad entendemos la construcción de un ética oficial o ministerial. Esto no le quita valor al Comité, es obvio, sino se lo da, como dijo Zhuang Zi “Todos los hombres comprenden la utilidad de lo que es útil, pero ignoran la utilidad de lo inútil.  Debido a que frente a los internacionales no hay “representantes de Estados” y no está dominados por “activistas” de una u otra causa, como ocurre muchas veces en las Agencias de la ONU, por ejemplo, la posibilidad de discrepancia y matización es enorme y la pretensión burocrática, una sola ética de dirección ministerial se hace mucho más difícil cuando no imposible.
Podría ser prueba de esto la falta de atención política sobre los Comités que se nota incluso en la renovación de sus miembros. Como síntoma esta desidia en la renovación permite interpretaciones que pueden ser no significativa. No se renuevan los comités pero tampoco se renueva a tiempo el Tribunal Constitucional, lo que indicaría más una característica del sistema político que un desprecio de los Comités de Bioética y de la Bioética en sí.
Los Comités de ética de la investigación específicos, yo he pertenecido a dos, son otra cosa. En ellos lo fundamental no es tanto el debate o el intercambio de ideas como la valoración de un determinado proyecto o petición y por tanto una decisión justificada.
Ciertamente un comité para ser honesto debe crear una jurisprudencia propia, sentirse obligado por sus decisiones anteriores y finalmente dar una expectativa o seguridad a quienes acuden a él.
Esto ocurre con cualquier órgano que decide desde un profesor calificando a un tribunal de justicia, pero en los comités de investigaciones trabajosas y punteras muchas veces fronterizas esta seguridad se hace más necesaria. Evidentemente no está garantizada, es más en muchos casos está totalmente ausente.
Junto a la previsibilidad hay otro elemento fundamental sobre el que muchas veces no se reflexiona en la teoría pero que están presentes en las preocupaciones cotidianas de los equipos.
La evaluación bioética puede concebirse como un retraso burocrático en el esfuerzo de la Ciencia, la ayuda a una persona o pareja determinada o para el auxilio a un hijo existente y efectivamente enfermo.
En este sentido el comité adquiere conciencia de la urgencia por un lado de la labor emprendida, por otro se ve  presionado a encontrar una fórmula que reduzca el retraso.
La forma adecuada de enfrentar esta dificultad es tomar conciencia del valor de la evaluación, legalmente prevista.
Si fuéramos suspicaces podríamos pensar que se nos pone ahí, en el comité, para generar confianza. Y la confianza procede de la desconfianza previa. La posición ante la ciencia es ambivalente. Tiene una valoración ciertamente positiva unida a lo que alguien ha denominado esta mañana “el progreso” que tiene sus juicios sin embargo negativos. Lo decía con violencia Gómez Dávila: el progreso es el castigo que nos escogió Dios. Pero  el más moderado Julían Marías decía: Por lo pronto, porque tendrán a la vida pasada desde su “resultado”provisional por cierto porque el definitivo sólo se alcanzará con la muerte, cuando no se pueda seguir escribiendo- y cada época, fase o momento de la vida tiene significación y valor por si mismo, con lo que tenía de anticipación  pero intependientemente de aquello a que realmente ha llevado; en lo personal se comete muchas veces el error histórico del progresismo , que ve cada época como preparación de la siguiente, y así hasta el infinito, con una colosal evacuatio de la historia entera”.
En efecto, leída como antecedente la tecnología más que la ciencia, que es interviniente, está en la base de terribles finales tanto como de magníficos resultados, y hay cierta tendencia a poner acento en unos u otros.
La confianza se da pues contra la ciencia y se pretende asegurar mediante métodos mágicos como los kantianos:
No me resisto a citar a Corpus Barga respecto a este juego de dignidad:

“Ortega acababa a regresar a España, después de estudiar con Cohen en Marburgo, y se estaba convirtiendo en un incipiente mito con su corte de admiradores “que van a consultarle todo, hasta como deben ponerse y quitarse la camisa, desde el punto de vista kantiano, como si se acostaran con Kant.”