sábado, 25 de marzo de 2017

Sarah sobre la abundancia de palabras.

Leyendo a Sarah encuentro este texto sobre la abundancia de palabras y la duda. Me recuerda a Gómez Dávila.

El silencio no es el exilio de la palabra. Es el amor a la única Palabra. En un movimiento inverso, la abundancia de palabras es el síntoma de la duda. La incredulidad es siempre charlatana.

Eprints con mas de quinientas descargas en el último año.

Tras recoger los eprints de más de mil descargas, con el único objetivo de separarlos del listado de 105 que tengo en mis eprints, pongo aquí los que tiene más de quinientas. De paso amplio algo los temas, pues entra uno sobre don colacho.

La libertad en la obra de Nicolás Gómez Dávila.

http://eprints.ucm.es/14780/


Controversias poco religiosas.

http://eprints.ucm.es/11804/


La cuestión de la eutanasia en España.

http://eprints.ucm.es/11679/



Eutanasia y derechos humanos.

http://eprints.ucm.es/11668/


Cuestiones de Bioética.

http://eprints.ucm.es/12135/


Eutanasia y objeción de conciencia.

http://eprints.ucm.es/11912/


Familia y tecnología.

http://eprints.ucm.es/12388/

Ética del árbitro.

http://eprints.ucm.es/11932/

Eugenesia y terapia.

http://eprints.ucm.es/11765/


En torno a la etología.

http://eprints.ucm.es/12106/

viernes, 24 de marzo de 2017

José Miguel Serrano, E prints con mas descargas.

Pongo aquí el enlace a los eprints que han tenido más de mil entradas este año. Como veis los temas son variados. Lamentablemente no hay ninguno sobre Gómez Dávila.


La eutanasia: perspectiva ética, jurídica y médica.

http://eprints.ucm.es/11693/


Antecedentes de la Revolución Francesa.

http://eprints.ucm.es/11923/


Sentencias Constitucionales sobre la muerte digna.


http://eprints.ucm.es/12001/


Los principios de la bioética.

http://eprints.ucm.es/11720/


Selección embrionaria. Eugenesia positiva.

http://eprints.ucm.es/11742/


Bioética, poder y derecho.

http://eprints.ucm.es/12105/


miércoles, 22 de marzo de 2017

Eutanasia: Una bella palabra y un falso derecho.

Apenas los moderados dan su pasito, incorporándose a la marcha de los tiempos con una ley “equilibrada”, que busca evitar la implantación de la reforma aún más radical; y así se aprueba en Madrid una ley de muerte digna, que quiere ser eso, un sí pero no, cuando los radicales nos recuerdan su propósito de transformación total. Ese proceso del que salvo en alguna medida económica no se vuelve nunca, pues ya se sabe, como nos dirían ellos y han tragado los conservadores del radicalismo, del progreso nunca se vuelve.
Así la ultraizquierda, lograda la aceptación también aquí de su forma de llamar a las cosas, muerte digna, ahora pretende una ley de eutanasia completa, con menores por medio, eso sí emancipados, y de momento con enfermedad terminal e irreversible.
Lo hacen invocando un derecho. Y uno sospecha de las llamadas a los derechos iranovenezolanas;  siempre hay gato encerrado en estos derechos que por  una libertad consiguen eliminar una garantía. Viendo lo que pretenden hacer con la libertad de expresión en nombre de la libertad de expresión, caemos en la cuenta de lo que harán con el derecho a la vida con  lo que llamarón en su neolengua derecho a la muerte digna.
El derecho consiste básicamente en que si una persona especialmente vulnerable- en los sistemas hospitalizados actuales, o incluso en los sistemas domiciliarios familiares-  desespera, su desesperación se verá colmada por la acción de un médico que se precipitará a eliminarlo, por su bien, dadas unas circunstancias especiales, normalmente una definición de enfermedad, que en un proceso de pendiente deslizante, se vuelve cada vez más difusa.
En ciertas circunstancias, muy gravosas, muy caras, difíciles de sostener por el sistema sanitario, habíamos logrado con dificultades una asistencia más o menos correcta. Algunos nos esforzábamos, en mi caso muy modestamente, por un aumento sustancial de la atención paliativa, que crease no una muerte digna sino una atención correcta al final de la vida. Con todo su esfuerzo, con todo su gasto y, por qué no decirlo, con toda su dureza.

Ahora, los defensores de la libertad a la cubana, nos ofrecen como panacea, otra vez, una libertad que no es tal. Antes un enfermo podía esperar su derecho a ser atendido. Ahora surge la presión de que acceda a la libertad de ser eliminado.

Alvaro Mutis, el padre, Nicolás Gómez Dávila Gabo.

A veces la poesía une al amigo, al padre y al padre espiritual. Aquí este fragmento del tríptico de la Alhambra y acabo por el momento esta semana paternal. Ernesto es Ernesto Volkening, Gabriel García Marquez y Nicolás Gómez Dávila.


“Pero también han llegado,
en la dorada plenitud de ese instante,
las fieles señales que, a mi favor,
rescatan cada día el ávido tributo de la tumba:
mi padre que juega billar en el café “Lion D’Or”” de Bruselas…
la voz de Ernesto enumerando la sucesión de soberanos sálicos,
la contenida, firme, insomne voz de Gabriel en una sala de Estocolmo,
Nicolás señalando las virtudes de la Prosa de Taine,

lunes, 20 de marzo de 2017

San José es el 20 y sigo con la paternidad.

A riesgo de ser considerado obseso, aprovecho que este año San José es el 20 y sigo con la paternidad.
Vuelvo a la antología de Enrique, que termina con el poema Historia de Amor de Rodrigo Olay. Copio un fragmento. Lo dice todo:
                                                              Te enfadabas,
pero nunca era grave, y además
volvía fácilmente a lo de antes.
                                                             Cuando quise
darme cuenta, era tarde.

Nunca te dije nada
que merezca la pena que recuerdes,
y aunque no es tiempo ya, sé bien cuánto te debo.
Contigo he sido injusto
como tan sólo puede serlo un hijo.

Encuentro también dos poemas de Miguel D'Ors dedicados a  su padre Alvaro, uno es muy personal y algo largo. Copio este otro por su incorrección. Así nuestra memoria vence la desmemoria,  nuestro recuerdo la maldición del olvido:

Que de todas las fechas de su vida
perdure para siempre en esta hoja
aquélla que contiene, resumida,
su más honda verdad: con boina roja,
el máuser, el detente y el fulgor
de un sueño ennobleciéndole la cara,
oye acercarse la batalla por
los recios campos de Guadalajara.
Con un trasfondo de ametralladora
se eleva una oración de su alma fuerte.
Llega la prueba ya. Llega la hora
de mirarle a los ojos a la muerte.
Adivino la Eneida en su bolsillo
con un olor a pólvora y tomillo.

domingo, 19 de marzo de 2017

NIcolás Gómez Dávila y la paternidad.

Algunos escolios de Nicolás, ahora que esto de la paternidad es una cuestión de combate.

El adolescente no perdona a los escritores que leyó su padre.


El “paternalismo” sulfura a los hijos de padre desconocido.


Petrarca es el Padre del intelectual.
Y de quienes intentamos no serlo.



Padre moderno es el dispuesto a sacrificios pecuniarios para que sus hijos no lo prolonguen, ni lo reemplacen, ni lo imiten.



sábado, 18 de marzo de 2017

Al acercarse el día del padre.

Al acercarse el día del padre me acuerdo del mío y he dado con la Antología de Enrique García Maíquez "Tu sangre en mis venas. Poemas al padre", donde se compendian muchos poemas, algunos muy buenos, sobre la figura del padre.
Me consuela que muchos de los recuerdos, como los míos, se asocian a la muerte. Y me creo así algo menos trastornado.
Tomo la voz de otros, que expresa mejor que la mía.
Ángel González no dice si se refiere al padre o la madre, pero es lo mismo:
Pero
¿que te dimos realmente?
¿Que hubiéramos podido haberte dado a ti, que no pedías,
que parecías no necesitar nada
más que estuviéramos allí, llamándote
a veces por tu nombre,
para pedirte siempre:
                                - danos, danos?
Acaso amor,
esa palabra impronunciable, impura.
Porque lo extraño es que tal vez te amábamos.
Pienso que te amábamos.
¡Ah, si, cómo te amábamos!

Presenciamos inmóviles tu vida
y ahora, frente a tu muerte,
se nos vienen de pronto todas esas palabras
que no escucharás nunca.


Y en el mismo prólogo nos entrega Enrique este Palique de Eugenio D'Ors, que tanto le gustaba a mi padre:
El hombre que ha perdido a sus padres al tener quince años no es más huérfano que quien los pierde a los cincuenta y cinco. Puede acontecer que sea menos huérfano. Puede siquiera sentir el apoyo de toda una generación que ha pasado antes que él, mientras que el de los cincuenta y cinco años no se apoya más que en la muerte.