domingo, 4 de diciembre de 2016

Sócrates sobre obrar justamente y coda de Gómez Dávila sobre egoísmo.

Sócrates: Puesto que el razonamiento lo exige así, nosotros no tenemos otra cosa que hacer, sino examinar, como antes decía, si nosotros, unos sacando de la cárcel y otro saliendo, vamos a actuar justamente pagando dinero y favores a los que me saquen, o bien vamos a obrar injustamente haciendo todas estas cosas.  Y si resulta que vamos a realizar actos injustos, no es necesario considerar si, al quedarnos aquí sin emprender acción alguna, tenemos que morir o sufrir cualquier otro daño, antes que obrar injustamente.

Pero dice Gómez Dávila: Los hombres se dividen en muchos altruistas, ocupados en corregir a los demás, y pocos egoístas, ocupados en adecentarse a sí mismos.




Y  tambien - —“Amante de la libertad” es el seudónimo del egoísta.


viernes, 2 de diciembre de 2016

Tolkien y la misa en latín

Philip y Caron Zaleski reseñan  en "The Literary lives of the  Inklings" que el nieto de JRR Tolkien, Simon, recordaba a  su  abuelo en Bournemouth contestaba  en latín en voz alta a la misa en inglés. Vana resistencia contra la vulgarización y por ello resistencia plenamente reaccionaria.

Paraiso fiscal.

Todos queremos entrar en el paraiso, aunque sea fiscal.

Tucidides: Diodoto y Solón sobre la clemencia con coda de Gómez Dávila.

Por la clemencia:
Sublevada y derrotada la ciudad de Mitielene los atenienses aprueban un duro castigo siguiendo el parecer de Cleón (castigo similar al de Melos), pero Diódoto les convence de lo contrario, no por que no mereciesen el castigo sino por la conveniencia cara al futuro. Este es parte del discurso de Diodoto según lo redacta Tucidides:

"Es preciso, pues, no tomar peores decisiones en la confianza de que la pena de muerte es una especie de garantía, ni privar a los desertores de la esperanza de arrepentirse y borrar sin demora su culpa. Considerad, efectivamente, que, por ahora si una ciudad rebelde comprende que no tendrá éxito, se avendría a un acuerdo, cuando aún es capaz de compensar el gasto y de pagar su cuota en el futuro; pero de aquella otra manera , ¿creeis acaso que habría alguna que no hiciera sus preparativos mejor que ahora y que no resistiera el asedio hasta el final, si de lo mismo le vale llegar a un acuerdo pronto que tarde? ¿Y como no va a ser un perjuicio  para nosotros , que habremos de gastar dinero en el asedio, dada la imposibilidad de llegar a un acuerdo, y qeu , en caso de conquista , obtendremos una ciudad arruinada y nos veremos privados en los sucesivo  de su tributo, en el cual se basa nuestra fuerza frente al enemigo? Conque no debemos perjudicarnos por ser unos jueces demasiado escrupulosos de los que se han equivocado, sino  buscar para lo sucesivo la forma de castigar moderadamente a las ciudades para tenerlas a nuestra disposición boyantes en recursos económicos"

Observese que el escarmiento de Melos no surtía todo el resultado esperado pues se sublevaban las ciudades aliadas, y que la utilidad, que se manejó entonces como factor decisivo para sancionar a Melos de la que se prefería la enemistad a la amistad sin tributo, se invoca ahora de nuevo frente  a la justicia precisamente para no sancionar a Mitilene "como se merece".

Por el castigo:

En el texto anterior de Tucidides vemos la opinión que se impuso de no condenar a toda la ciudad de Mitilene que había traicionado a Atenas. Este, por el contrario, es el discurso de Cleón que manejo argumentos similares a los de Melos para exigir el castigo y que  no se aplicase al clemencia.

"No debemos dar, pues, base a la esperanza, fiada a la elocuencia o comprada con dinero, de que se obtendrán perdón de sus errores debido a su condición de seres humanos: perdonable es lo involuntario. Así que yo por mi parte, ahora como en la ocasión anterior, me opongo a vuestro arrepentimiento de las decisiones adoptadas y a que caigais en alguno de los tres errores mas perjudiciales para un imperio: la compasión, el gusto por la elocuencia y la clemencia. Es justo, en efecto, corresponder con la compasión a los semejantes, y no a los que no la sentirán de nosotros y tenemos  siempre irremediablemente como enemigos......y la clemencia se otorga más bien a los futuros amigos, que lo serán, además, por siempre qeu a aquéllos  cuya hostilidad permanece estable y no decrece."

A lo que diría Gómez Dávila: - La caridad es virtud de fuertes.
Entre débiles es especulación sobre reciprocidades futuras.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Tucídides y el espíritu de partido. Con dos escolios de Gómez Dávila de coda.

Y en realidad, los lazos de sangre pasaron a ser menos sólidos que los de partido, pues en el ámbito de éste se estaba más dispuesto a ser osado sin reserva alguna. En efecto, tales asociaciones no estaban constituidas de acuerdo con las leyes vigentes con vistas al bien común, sino que las violaban por amor de la ambición de poder. Las garantías de fidelidad recíproca se confirmaban no tanto por las leyes divinas como por la cómplice violación de las leyes. Las buenas propuestas de los adversarios se aceptaban con precaución realista, cuando se estaba en situación ventajosa, pero no con espíritu generoso. El tomar venganza uno a su vez contra alguien se estimaba más que no haber sufrido ofensa inicial alguna. Y si en alguna ocasión se prestaba juramento a propósito de una tregua, tenía validez sólo momentáneamente, en tanto que se había prestado ante una situación apurada, y carecían de cualquier otro apoyo. Y cuando se presentaba la ocasión propicia, el primero en recobrar ánimos, al ver a la otra parte indefensa, obtenía mayor placer de tomar venganza violando su compromiso que si lo hiciera abiertamente. Calculaba a la vez no sólo la seguridad, sino además la gloria que su inteligencia conseguía, por añadidura, en caso de triunfar gracias a su astucia. En efecto, la mayoría de los hombres prefieren se les llame hábiles, siendo no más que unos canallas, a que se les considere necios siendo honestos: de esto se avergüenzan, de lo otro se enorgullecen. La causa de todo esto fue la ambición de poder y de gloria; y de ellos se derivan, una vez que la rivalidad comienza, las fuertes pasiones. En  efecto, los jefes de los partidos de las distintas ciudades, utilizando de uno y otro bando hermosas palabras (según sus preferencias por la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley o por la sabiduría de la aristocracia), y pretendiendo de palabra servir al interés público, hacían de él botín de sus luchas. Y en sus luchas por prevalecer con cualquier medio sobre su respectivo enemigo osaron las más terribles acciones, persiguiendo venganzas aún más crueles, ya que no las ejecutaban dentro de los límites de la justicia y del interés público, sino que las fijaban según el capricho que en cada ocasión tenían en uno u otro bando. Fuera por una condena injusta, fuera por apoderarse del poder a la fuerza, siempre estaban listos para saciar su afán de pelea.




En este sentido podemos recordar a Nicolás Gómez Dávila:
"Hablar de “voluntad de poder” es ennoblecer la verdad. El hombre, ante todo, anhela humillar." (el escolio se refiere mas bien a Nietzsche pero puede usarse.)



Este es mas claro aún para el derecho:

"La mentalidad liberal atribuye las consecuencias de la congénita perversidad del hombre a los  artificios con que la humanidad a veces las mitiga."


miércoles, 30 de noviembre de 2016

martes, 29 de noviembre de 2016

Reacciones a Castro. Junker lavaplati de tiranos.


La historia juzgara" que Junker es un mierda, lavaplati de tiranos.

El burócrata de Bruselas, añorante de algaradas sin peligro, exalta al burócrata perfecto.

La Iglesia a la moda tan solo cree en la "resurrección" del comunismo.

Hay una debilidad del demócrata cristiano por el catequista que monta una guerrilla, esta se vuelve perversión erótica si culmina en tiranía tercermundista.

La clave del éxito de la izquierda esta en el descaro con que alardean de sus asesinos.

Quienes pensábamos que la historia ya había juzgado al comunismo nos equivocamos, hay convocatoria de septiembre.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Ernst Jünger sobre el matrimonio.

Penetrantes palabras llenas de lucidez y concesión del "anarca". En Pasados los Setenta IV:
1 de julio de 1986
Los divorcios aumentan de forma puramente estadíśtica y con ellos también los del propio entorno: el final del matrimonio como sacramento. El juramento ya no es inquebrantable, como un juramento a la bandera o como testimonio ante el altar y el tribunal. El anarca lo tiene en mucho, pero se lo guarda para sí.
El matrimonio se convierte en el "intercambio de cualidades sexuales"....., así mas o menos lo definió Kant. Es lógico que con ello  el principio de culpa resulte caduco o que tan solo  funcione en el proceso de alimentación. La culpa presupone proximidad a los dioses, eso es lo que enseña la tragedia. En Strindberg, la culpa esta aun presente, pero tan solo en el espacio ateo.  Así también en la consecuencia, cuando se habla de drama.